sábado, 24 de octubre de 2009

OTOÑO

Increíble lo que puede variar el estado anímico en cuestión de escaso período de tiempo..en mi caso tampoco es nada sorprendente, como dice una que yo me sé..y sí..es cierto..si pudiese hacer un gráfico con el mío tendría unos picos bien palpables..pero vaya..que después de unos días un tanto bajos me siento en el tren que me lleva a casa con intención de comerme el bocata que me he hecho en la sala de juntas(por fin le he encontrado una utilidad) y acabar con Saramago(un libro, claro) cuando asalta el vagón una jauría humana que debía de tener algún problema de audición y comienza un festival de gritos que supuse me acompañaría hasta fin de viaje..así que metí la mano en el bolso en busca de la salvación en forma de mp3 y allí estaba..me puse los cascos y el volumen en un tono bien alto..cosa que no suelo hacer nunca..pero la necesidad obliga..la música empezó a sonar casi al mismo tiempo que el tren a caminar..llovía..como en días anteriores y el paisaje a través de la ventana parecía uno de estos calendarios que abres por el mes de septiembre y tiene la foto encima con árboles muertos de frío y sus hojas empapadas alfombrando el suelo..entonces empezaron a sonar ellas..y me sentí tan bien..


Mercedes Sosa y Joan Baez(1988)

1 comentario:

  1. Es que estas voces transportan... te hacen soñar y te alejan de cualquier interrupción pedestre...

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